lunes, 31 de diciembre de 2012

¡FELIZ AÑO 2013!



Faltan solamente pocas horas para que termine éste año del 2012 en el que pasé algunas cosas tristes y desagradables, como la pérdida de una tía muy querida; pero también tuve la dicha de reencontrarme con un grupo de amigos y vecinos de mi infancia y adolescencia a los cuales aprecio mucho pues fueron parte de mi historia personal.

Quiero agradecer muy efusivamente a todas las personas que visitan éste humilde blog cuyo tema principal es el de traer al presente algunas vivencias de mi querido país natal, El Salvador, al cual pienso regresar en un futuro, talvez no muy lejano, y terminar mis últimos días en la tierra que me vio nacer y donde están enterrados mi ombligo y los huesitos de mis antepasados.

 Quiero también agradecer la paciencia que tienen conmigo cuando no actualizo el blog o no posteo con más frecuencia, pero no es porque no lo quiera hacer, sino por la carga de trabajo que tengo actualmente. Les prometo que en éste año me voy a poner las pilas y voy a escribir con más frecuencia. Así que me van a tener que seguir aguantando por otro rato.

Les deseo de todo corazón que el próximo año sea de muchas realizaciones personales, prosperidad, salud, paz, amor y sabiduría.

Su chero.

Memo.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Me gusta reventar cohetes...pero es hora de prohibir su venta.



Desde que estaba cipote me gustó reventar cohetes en Navidad y Año Nuevo. Creo que apenas tenía unos cuatro o cinco años de edad cuando ya reventaba mis primeros cohetillos, raspaba chispas del diablo en las aceras y encendía luces de Bengala. Me parecía algo mágico ver como las estrellitas de Bengala y las candelas romanas iluminaban el contorno, y oír el estruendo de los morteros y papalotas, que, por un segundo, hacían temblar las tejas de los techos.

La Navidad siempre fue la mejor época del año para mí, y siempre la esperaba con ansias para ir con mi papá al Parque Libertad de San Salvador a comprar mis cohetes para reventarlos. Después de comprar toda clase de cohetes, silbadores, morteros, ametralladoras, buscaniguas y estrellitas, nos íbamos a comprar la pólvora china al Almacén La Mariposa, donde vendían los platillos voladores, las candelas romanas, volcancitos, y las varas chinas que se elevaban al aire e iluminaban el firmamento.

Tuve la suerte que nunca tuve un accidente lamentable con la pólvora. Solamente en un par de veces me reventaron unos silbadores cerca de la cara que me dejaron medio sordo por unos minutos, y otra vez que un buscaniguas me quemó un pantalón que andaba estrenando en navidad.

Pero muchos de mis amigos y conocidos no corrieron con la misma suerte. Un chero al que le decíamos Chancaca, le reventó un mortero en la mano al que le amputaron dos dedos, y a la que fue mi primera esposa, también le reventó un cohetillo en la mano cuando todavía éramos novios adolescentes, que le dejó cicatrizado de por vida los cinco dedos de su mano derecha. Tuvimos que llevarla de emergencia a media noche para que le suturaran sus dedos abiertos. Cuando llegamos a la Cruz Roja, nos dimos cuenta que la sala de espera estaba completamente llena de niños quemados por la pólvora, macheteados, baleados, envenenados, pero más que todo muchos niños con sus dedidos casi colgándoles de las muñecas porque la pólvora les había despedazado la carne.

Cuando vimos esa escena, y al ver que se iban a tardar entre seis a siete horas para que la atendieran, decidimos llevarla mejor a un hospital privado para que la curaran con más rapidez porque se corría el peligro que las heridas se le pudieran engangrenar si no se atendían a tiempo.

Cuando estábamos en sala de espera mientras a ella la atendían en la sala de operaciones, no dejaba de pensar en las decenas de personas en la misma situación que acabábamos de ver en la Cruz Roja y me decía a mi mismo: ¿si esto está ocurriendo en la Cruz Roja, cuantas personas no estarán sufriendo la misma tragedia en todo el país, cuando se supone que hoy es día de fiesta y de alegría?

Desde entonces mi percepción y mi gusto por reventar pólvora en las navidades cambiaron radicalmente. Nunca más volví a reventar pólvora en mi vida.

Creo que todos conocemos a alguien que ha pasado por las mismas circunstancias o hemos sufrido en carne propia ésta tragedia.

Traigo éste pequeño relato porque he estado leyendo que en los últimos años las cifras de personas quemadas, especialmente niños inocentes, por el mal uso de la pólvora se ha incrementado en nuestro país; y que hay una campaña a nivel nacional para restringir o prohibir la venta de la pólvora, para evitar o tratar de disminuir los accidentes y fatalidades.

Yo creo que hay que apoyar dicha campaña para educar a los adultos y padres de familia que celebrar la víspera de la navidad y año nuevo reventando pólvora puede traer consecuencias catastróficas para un ser querido, y es mejor evitarlo que después lamentarlo.

Como dije al principio: me gusta reventar cohetes, me fascina el olor a pólvora, es parte de nuestras costumbres y tradiciones de celebración de la Navidad y Año Nuevo…pero creo que ya es hora de regular o prohibir la venta de la pólvora.

Memo.


sábado, 10 de noviembre de 2012

El abuelo era fiel a sus ideales...cuento del Moris.

Cuando lo conocí hace 40 abriles él ya tenia su cabello blanco, por eso no lo recuerdo joven sino como un anciano de días.
Siempre fue alegre, estoico, sermonero, dramático, vivaz, humilde, servicial, y dado a servir a los demás.

 En la mayoría de sus años mozos, era artista del teatro obrero, y como tal recorría el país de Oriente a Occidente presentando obras de teatro en el cual era protagonista. En la obra "El Mago de Oz", él era el león descorazonado que quería ser valiente.

Francamente se robaba el corazón de los niños de donde se presentaba porque lloraba como león cobarde, que quería ser valiente. Era el hombre con voz más potente que yo he conocido.

Mi esposa era una nenita de dos años cuando su padre fue asesinado a balazos por la espalda. Su abuelita era la esposa del león referido en el primer párrafo, pero en casa él era un padre dedicado y una persona finísima, educada en el Evangelio con convicción de fe. El llevaba a las dos niñitas huérfanas a sus presentaciones de teatro y a los servicios religiosos de la iglesia a la que pertenecían, y fue así como comenzó la relación entre su nieta política y éste señor artista del teatro obrero, quien nunca había engendrado un hijo, pero a quien la vida lo recompenso con dos nietas de su esposa, quienes lo consideraban su padre. Mi esposa le sirvió como tal por los últimos quince años de su vida.

Lo cuidamos en casa por diez años, y los últimos cinco íbamos tres veces por semana a visitarlo al hogar de ancianos adonde falleció hace unas pocas horas. Mi esposa organizo un servicio religioso semanal enfocado en ancianos necesitados de amor, aceptación y alguna mano amiga que se les extendiera.

Anoche, la comunidad de ancianos lloró al hombre alegre de cabellera abundante y blanca, quien cantaba tango y admiraba a Toña la Negra, admiraba a Tongolele, y  a Jorge Negrete.

 El abuelo, a sus noventa y nueve años, se durmió por cinco días. Yo francamente sospecho que estaba esperando audiencia con el Padre para que le permitiese llegar a los 100 para poder ver el Mundial de Brasil en el 2014. Pero el Señor le negó la petición porque antes de que sufriera males de viejo, decidió llevárselo secuestrado al cielo.

 El abuelo vio coronarse a sus Gigantes de San Francisco Campeones de la Serie Mundial. Yo celebré parte del “parade” del triunfo con él vía televisiva. Estaba ya agraviado, pero eso no le limito de que gritara de alegría. Decía que Dios le había permitido ver al primer presidente negro y ahora ver a los Gigantes campeonizar por dos veces en tres temporadas. Además había leído, escuchado, y últimamente visto digitalmente todos los mundiales de futbol porque nació a comienzos del siglo pasado cuando el futbol aun no organizaba el primer mundial de futbol. Solamente le faltó que el Padre le diese permiso para ver coronase a Brasil campeón en su Maracaná.

Yo sospecho que a lo mejor el Padre tendrá una butaca de primera en el 2014 adonde el cielo se viste de verde amarelo para ver a su equipo favorito ganar el próximo mundial de futbol. Dios guarde al abuelo José Agustín Martínez López y dé, a la familia, la dosis de esperanza y consuelo que tanto necesita.

El Moris (Noviembre 10 del 2012)

sábado, 3 de noviembre de 2012

RAMERA





Quien creyera mujer, que en tus desvíos,
y el desborde fatal de tus placeres
que encerraron tus locos desvaríos
salvaste de caer a otras mujeres.

Creíste en el amor, pero engañada,
caíste sin retorno, ya vencida
te entregaste al que en nombre de la amada
sacio en tu carne su ambición fallida.

¿Quién podría negar que en tu ambrosía
calmó su sed, aquel que en la enramada
besó tras la calada celosía
la aristocrática mano perfumada?


Cuantas veces el novio, tembloroso
de dialogar contra el balcón dorado
al darle un lapso de placer y gozo.

¿Qué mujer buena resistido hubiera
la asechanza tenaz y obcecada,
si no estuvieses tú, mártir ramera:
blandiendo siempre por su honor la espada?

¡Oh Magdalena del honor fingido;
oh, dique férreo del amor sincero
te consuelo por todo lo que has sido
por lo que has defendido… te venero!.

Raúl A. García


sábado, 20 de octubre de 2012

Sin testigos...cuento de Rigo Galvez.




La noche estaba inundada de ruidos en aquel cafetal, sonidos típicos de la campiña. La luna llena destilaba un azul triste y brillante en todo su esplendor. En la cercanía se escuchaba la corriente de un río, incesable e imponente, como un recordatorio de una corriente constante.

En tal abundancia de fauna y flora nocturna los humanos dormían al igual que el resto de la gran mayoría de mamíferos diurnos, alejados de la civilización urbana. Excepto algún coyote en aquella sierra tropical, el manto de estrellas arrullaba los amos de aquellas lejanías.

De repente, aquel bullicio fue cortado por el eco de un estruendo artificial. Aquel ruido de un balazo causo callar los demás sonidos, como si en ese instante la naturaleza esperara una respuesta o una explicación. A excepción de algún grillo rebelde, el resto guardaba silencio, y solo se escuchó el galopar de un caballo, reanudando el resto de la sinfonía natural.

A una distancia sin medida estaba una choza, típica del campo, una vivienda hecha de palos, con techo de paja. Adentro, a la luz de un candil, yacían dos cuerpos inertes, ambos desnudos en un catre. En el suelo se formaba lentamente un charquito de sangre. No existía señal de riña ni de lucha alguna. Una bala fue suficiente para atravesar aquella pareja, acabados con un solo disparo en la nuca.

El sereno había tomado ventaja de aquella humilde puertecita de palos dejada abierta sin intención. Una mezcla de aromas inundaba el ambiente, pólvora, sangre, kerosene y pasión. El misterio de la noche todavía reinaba en aquel lugar, y los únicos testigos de aquel delito, eran la luna y las estrellas.

Por otro rumbo, jadeante y sin cesar, cabalgaba un jinete hacía el norte atravesando ríos, veredas, cercos y milpas. Corría sin tregua, como si huyera de su propia sombra. En su rostro plateado se reflejaba una expresión de tragedia, aun salpicado de sangre, y mezclado con sudor y lagrimas, quizás del frio o tal vez de la impresión que dejo a su espalda.

Habían transcurrido veinte minutos en tiempo irreversible, aunque parecía toda una existencia, la noche había cambiado su transcurso. Todo había sido alterado por el brinco inoportuno de los sucesos.

La luna se escondió tras unas nubes, como si ocultara su vergüenza, o quizás su tristeza por haber presenciado aquella escena mortal.

Un caballo aprovechaba lamer el agua que nacía de un paredón, mientras su tripulante en desconcierto, sollozaba silenciosamente, amagando su pistola en forma indecisa, como queriendo soltar otro disparo.

Lloraba y reía sin atinar. Mató a dos, y en su triunfo, suponía que nadie lo podría alcanzar, pues llevaba la ventaja de tiempo y distancia. Era el crimen perfecto porque no existían testigos que hablaran de aquel delito. Nadie sabría de su paradero ni de su identidad.

El asesino juro jamás regresar ni mirar hacia atrás. Montó su caballo y siguió cabalgando a paso firme y apresurado por veredas y lugares extraños, que en su demencia temporal había perdido su dirección.

Machete en mano decidió seguir porque era menester avanzar antes del amanecer, torturando aquel caballo con las espuelas, y abriendo caminos por aquel bosque. Vestido de una mueca en forma de sonrisa, denotaba la victoria de aquel crimen por la espalda y a sangre fría.

Los amantes nunca supieron que pasó. Simplemente dejaron de existir. No habría nadie que los vengara, ni existiría policía alguna que ajusticiara o reclamara aquella injusticia.

Aquel criminal seguía en su galope, atravesando cerros, que en el sereno de aquella madrugada se habían convertido en tierras desconocidas, sin veredas, sin señales y sin marcas. Sin importarle la neblina, continuaba en su marcha desesperada.

De pronto, llegó a un sitio donde estaba atravesado un árbol caído, y sin titubear, aplico un espueleado. Y halando el estribo, indicando un mando de salto, obligó a aquel animal a saltar; y brincando, el caballo no logró aterrizar en tierra firme, porque, no había tierra firme.

Hombre y bestia entraron a un espacio vacío, sin mas explicación, y obligados por la gravedad, entraron en un canal natural, tierra abajo de la misma corriente de un río, cual incesable e imponente, como un recordatorio de una corriente constante, los esperaba pacientemente.

La sangre del caballo alcanzó el río. La del hombre, no fue digna de manchar aquel manantial.








viernes, 12 de octubre de 2012

Carta a la Selecta, por Paolo Lüers.

 
Estimados selectos:

Mañana les toca el partido decisivo contra los ticos: Si pierden, hasta ahí llegaron; si ganan, queda una pequeña esperanza de llegar hasta Brasil 2014.

Pero no nos demos paja: Todos sabemos que el sueño del Mundial le queda grande al país, que nunca a hecho sus tareas para promover el deporte. Así que ustedes, mañana en el Cuscatlán,cuando entren al estadio, no piensen en la meta de medirse con Brasil, Italia, Argentina, Alemania y España; sueñen con mostrar que en Centroamérica no hay tata a quién temer. Entren al juego para demostrar que nuestros futbolistas, muy a pesar de la corrupción en la federación y la politiquería de La Chelona y su INDES, pueden vencer a cualquier equipo en la región. Incluyendo a los ticos... y en un día bueno, a los mexicanos.

Nosotros no esperamos realmente que ustedes vayan a Brasil al Mundial 2014. Nadie les exige tanto. Nosotros esperamos que ustedes muestren que en El Salvador se puede romper con lo mediocre, con la corrupción, con la arrogancia de los funcionarios políticos y deportivos. Esto es lo que está en sus manos (mejor dicho: sus pies) mañana en el Cuscatlán. Nada más, nada menos. Y esto ustedes lo pueden lograr.

Saludos y suerte les desea Paolo Lüers.




sábado, 6 de octubre de 2012

La corrección de menores.


Me llamo Luís, pero me dicen Luisa.
No os pongáis a reír, que soy muy hombre
Y es un prejuicio tonto vuestra risa.
A mi tía le debo el sobrenombre.
Nada más. La devota Ña Tomasa
Nunca admitió calzones en su casa.

Yo no sé los motivos que tenía
Para odiar cordialmente a los varones;
Más recuerdo muy bien que no podía
Ver de cerca ningunos pantalones.
Quizás alguna vez joven sería,
Tengo para creerlo mis razones,
Pero no es conocido el episodio.
 
Mujer de posición independiente
Aquella cristianísima señora,
Salía de su casa solamente
A oír la santa misa de la aurora,
O si Nuestro Amo hallábase patente,
O si llegaba del sermón de la hora.
Y como tales eran mis quehaceres
No hice lo que hacen las demás mujeres.

Que no sé de costura ni puntada,
Y no sé de lavada ni zurcida,
Y no sé de comida ni planchada…
De planchas sí: la plancha de mi vida
Que ya la contaré bien detallada.
El Káiser la encontró bien divertida
E hizo un poema, con un vals anexo,
Para probar la confusión del sexo.

De veras fui mengala muy bonita
Con unos ojos como dos luceros,
Tan llena de candor, tan modosita…
Lo que más elogiaba el padre Antón
Eran mis dientecillos de ratón.

Mi tía se llenaba de coraje
Por mis gustos un poco pecadores
Y dábame pellizcos como gaje,
porque mucho miraba a los señores.
Más lo que yo miraba era su traje,
Instintos de mi sexo, defensores;
Aunque también causaban muchas riñas
Mis ojos insolentes con las niñas.

Siempre mi traje admiración produjo;
Un chal color de grama que lucía
Y enaguas verdes de cambray pirujo;
Casi era una tajada de sandía
Con aquellos colores y aquel lujo;
Faldas largas y botas intermedias
Para cubrir las indecentes medias.

Tenía prohibición de usar espejo
-no sé qué imaginaba la señora,
Ni lo quiero decir, no soy pendejo-.
Yo me miraba en una cantimplora:
Veíame con ojos de cangrejo
Y boca de taltuza, roedora,
Pero un día bebiendo en una espita
El agua hermana me copió bonita.

Vivía en la parroquia una señora
Prima de Don Carmelo, el señor Cura,
Quien no obstante lo buena y rezadora,
Tenía un ángel condenado, Pura,
Una hija divinal y seductora
De intensa devoción y travesura.

Era mayor que yo, más vivaracha,
De ojos hondos y azules como lagos;
Con gustos de muchacho la muchacha,
Unos antojos y caprichos vagos…
Yo sentía en las vértebras cosquillas
Cuando ella me sentaba en sus rodillas.

Y conocimos la maldad secreta
De bostezar en misa y jubiléo,
De ansias sin nombre la amistad inquieta
Que es en las niñas precursor deseo.
El caso de Romeo y de Julieta…
¡más Julieta era yo, y ella Romeo!
Buscábame afanosa, me quería,
Con gran satisfacción para mi tía.

Y he aquí que yo, con la divina Pura,
Frecuentábamos la casa de una abuela;
Orden de Don Carmelo, el señor Cura,
Varón más persuasivo que una espuela.
Cocina, dulces finos y costura,
Eso sería nada más la escuela
(Amén de otras secretas socaliñas
Que con tiento procúranse las niñas).

En los días festivos la señora
Nos llevaba a su finca en Sonzacate,
Pueblo que dista sólo un cuarto de hora
De mi ciudad natal de Sonsonate.
Era aquella una finca encantadora
Y hacíamos melcocha y chilate,
Riéndonos de una tal tía Coneja
Una chismosa y maliciosa vieja.

Recuento aquella vida placentera.
Voz retozona y juvenil se escucha.
Es que se levantó la molendera
Y muele su maíz junto a la hoguera
En el oficio de la piedra, ducha.
Joven, bonita, con los pechos duros
Y erectos, como nísperos maduros.

“Güenos días Chavela”. “Güenos, rica”.
Son los mozos que piden su pitanza.
Va del poyo al comal, se multiplica
Por servir a su rústica amistanza.
Maliciosos la miran de hito a hito;
Ella es la que despierta el apetito.

Un corral, unos bálsamos frondosos.
Un rancho con tapial para gallinas.
Allí pasamos ratos deliciosos
Haciendo confidencias peregrinas.
(¡Hay en el mundo cosas tan divinas!
Allí supe de besos en la boca…
Locas bocas de un loco y una loca).

¡Besos lentos, tan lentos y pausados
Que parecen dormidos o rendidos;
Embriaguez de divinos embelesos,
Toda la vida en un instante, besos!

“…Y no leímos más desde aquel día…”
Luego mandaron a un convento a Pura,
Y a mí a la calle me mandó mi tía
Porque estaba furioso el señor Cura:
La tal Coneja, la maldita espía
Hizo un relato que causó pavura.
(Por suerte aquella vieja perillana
Creyóme una viciosa, una lesbiana).

¿Diré que fueron mis desgracias muchas?
¿Nombraré, “amor primero,” “corazones”…?
¿Maldeciré la mala suerte? ¡Puchas!
¡Antes que Pura y todo, mis calzones!
No soy de novelescas paparruchas
Y me sé aprovechar las ocasiones.
Con la maleta que me dio mi tía
Me fui a San Salvador al otro día.

Francisco Herrera Velado (1876-1956). Poeta y cuentista. Su obra: Agua de coco. Fue traducida al ruso y publicada en la URSS. Publicado en el libro "las historias prohibidas del Pulgarcito", de Roque Dalton.













martes, 25 de septiembre de 2012

Recordando a los Die Blitz

En sus inicios, Los Die Blitz tuvieron que competir con los grupos musicales de los años 70 que ya se habían consolidado en el gusto de los salvadoreños. Eran sólo unos adolescentes haciendo sus pininos en la música y se metieron a participar en un festival de música juvenil.

"Comenzamos como cinco estudiantes en un colegio privado. En la primera presentación que tuvimos el primo de mi compañero tomó un arma y se quita la vida el 8 de junio de 1970", explica Eduardo Hidalgo, miembro de Los Die Blitz.

De ahí surgió, como un homenaje, un tema con el que participarían en el festival de música juvenil. La canción era "El Amigo que perdí" y tenía que competir con los temas interpretados por grupos de la época como Los Beats.

Para sorpresa de Los Die Blitz se llevaron el primer lugar en aquella ocasión y el tema se convirtió en el mejor del año 70.

Una fructífera carrera

Ganar el primer lugar en el festival de música juvenil permitió a Los Die Blitz desarrollar una carrera de éxito en El Salvador. La punta de lanza para su consagración como grupo musical fue "El amigo que perdí" y era tanta la demanda que tenían que hasta para amenizar velaciones los querían contratar.

De 1970 a 1978, que se constituyeron como los años de mayor éxito para el grupo, grabaron seis discos de 45 revoluciones y un LP.

El público salvadoreño acudía por cientos a las presentaciones de Los Die Blitz y en ninguna podía faltar el tema que los lanzó a la fama "El amigo que perdí".

Después de casi diez años trabajando juntos, Los Die Blitz se fueron separando debido a los compromisos familiares y profesionales que fueron adquiriendo. Lo que había comenzado como un impulso de adolescentes se convirtió en una carrera que dejó huella en la historia de la música en El Salvador.

"Quizá fue lo mejor el que nunca dijimos vamos a terminar. Nosotros seguimos juntos, nos vemos igual", explica Hidalgo.

La reunión

Después de casi 20 años sin reunir al grupo, fue en 1998 que retomaron la idea de un reencuentro de Los Die Blitz. Mauricio Guevara, uno de los integrantes, cuenta que escuchaba la radio cuando se programó el tema "El amigo que perdí". Una radioescucha preguntó de dónde venía el tema y el locutor afirmó que podía ser de México o de Sur América.

Guevara llamó a la radio para aclarar las cosas y explicar que el tema era auténtico de Los Die Blitz. Ahí surgió el reto de reunir nuevamente al grupo e interpretar nuevamente el tema.

Los integrantes del grupo se encargaron de registrar "El amigo que perdí" cuando lo produjeron, tienen las partituras originales y los discos en donde está grabado el tema. Aun así, grupos de otros países han tomado el tema y ahora vienen las demandas por haberlo utilizado.

Así, Los Die Blitz se reunieron por primera vez en 20 años en agosto del 98 y realizaron unas cuantas presentaciones. Muchos les sugirieron que no se volvieran a separar y decidieron seguir adelante con el grupo. Aunque dos de los cinco integrantes no viven el El Salvador, siempre se las arreglan para presentase juntos. Además, tienen un nuevo miembro, Carlos Ponce, quien como fanático de la música del grupo se incorporó hace poco.

Actualmente, Los Die Blitz han editado un disco recopilatorio de sus grandes éxitos, incluyendo "El amigo que perdí". También están en capacidad de presentarse en diferentes lugares para todo el público adulto que guste de su música.

Entre los planes a futuro que tienen Los Die Blitz se encuentra lanzar un disco con lo mejor de la música hecha por artistas salvadoreños, como un homenaje.



sábado, 15 de septiembre de 2012

domingo, 9 de septiembre de 2012

Recordando a nuestro gran músico Paquito Palaviccini

DIANDRA MEJÍA ESCENA@ELSALVADOR.COM Lunes, 20 de Febrero de 2012

Nacido el 28 de febrero de 1912 en el barrio San Rafael de Santa Ana, Francisco Palaviccini marcó el ámbito de la música en El Salvador. Estamos a casi un siglo desde su nacimiento, pero su influencia y su trayectoria convirtieron a este singular personaje en una verdadera leyenda.
Director de orquesta, compositor, arreglista, violinista, trompetista, pianista y saxofonista, todas estas características influyeron para que Palaviccini tuviera una gran proyección y se convirtiera en maestro de muchas generaciones.

A este músico lo recuerdan con cariño sus discípulos y compañeros con quienes compartió los mejores años de su vida.
Para José Antonio Bonilla, vocalista del extinto grupo Bossa, del que formó parte "Paquito", como lo llamaban cariñosamente, él era todo un ejemplo a seguir.

"La entrada de Paquito Palaviccini al grupo fue maravillosa. Nosotros en ese entonces trabajábamos en el Café Concert y tuvimos un concierto con Radio Femenina que fue todo un éxito. El dueño del lugar al ver eso nos dijo que por qué no invitábamos a Paquito. Él aceptó y desde entonces se quedó con nosotros", explicó Bonilla.
"El maestro vino a dar un esplendor que nunca hubiéramos tenido; nos amplió el horizonte", comentó el músico.

Luego recordó que Palaviccini tenía 72 años cuando se integró al Grupo Bossa, después de haber pertenecido a muchas orquestas más, pero que tenía la fuerza y el dinamismo de un joven.
Hugo Ortega, quien fue representante del grupo Bossa, afirma que el maestro es una reliquia musical que heredó un gran aporte a la música salvadoreña con el xuc. "Para mí era un ejemplo. Me gustaba escuchar todas sus experiencias", añadió Ortega.

Sus composiciones

Francisco Palaviccini es muy conocido por darle vida a muchas canciones que con el paso del tiempo han identificado a los salvadoreños.
En 1958, el maestro, siendo director de la Orquesta Internacional Polío, dio a conocer su primer xuc titulado "Adentro, Cojutepeque" y en 1962 tuvo un éxito total con "Ensalada a la Palaviccini" que lo mantiene ocupado en amenizar fiestas elegantes y populares por casi 30 años.


Sus composiciones más divulgadas son "Carnaval en San Miguel", "Adentro, Cojutepeque", "Santa Ana mía", "El café de mi tierra", "Del Paisnal", "El Xuc", "Cocotero sonsonateco", "Regalo de Navidad", "El torito", "El candelareño", "Zacatecoluca" y "Santiago de María", entre otras.
Hay que destacar también que él fue quien armó el primer mariachi en El Salvador.
"Cuando veo que sus canciones las bailan y cantan en las escuelas o cada 15 de septiembre me da tristeza porque nadie se acuerda de él", expresa Antonio Bonilla.
"Él era calidad de persona, fino, muy elegante y dinámico. Tenía una paciencia maravillosa para enseñar" , agregó.


Otro de sus alumnos y compañeros que lo recuerda con mucho agrado es César Merlos, actual director del Coro de la Universidad de El Salvador.
Este músico también pasó buenos momentos con el rey del xuc y musicalmente dice que no hay otro mejor que Francisco Plaviccini.


"Sus en señanzas dentro del área de la música es lo que más recuerdo. El solo hecho de haber trabajado con él durante 19 años fue toda una escuela. Toda su experiencia nos la transmitió", expresó Merlos.


"Todo fue maravilloso. Los mejores años siempre que él estuvo con nosotros lo vimos animando el grupo. Mientras él estuviera con los jóvenes él era uno más", señaló este músico.
Además agregó que Palaviccini hizo algo bueno para el país creando el xuc y comentó que el maestro decía: "Si Colombia tiene la cumbia y otros países tienen su propia música, por qué no El Salvador tiene su propio ritmo que lo identifique".
César Merlos también comentó que la enseñanza de Palaviccini fue muy valiosa.


Trayectoria
Paquito Palaviccini inició su carrera en 1923 cuando estudió solfa en el Conservatorio de El Salvador. Luego realizó estudios en Guatemala, Panamá, Venezuela, Cuba y Perú. Durante todo este tiempo también tuvo la influencia de su padre.


Posteriormente con el grupo "Daiquirí" viajó a Perú, en donde conoció al compositor cubano Ernesto Lecuona, quien lo contrata como trompetista para una gira por Chile, Brasil y Argentina.
Cuando el maestro llega a Argentina se queda por siete años estudiando trompeta y clarinete en el Conservatorio de Buenos Aires. En ese lugar dirigió la Orquesta del Teatro Avenida de esa capital sudamericana.


Pero la nostalgia lo hace regresar y en su retorno organiza la Orquesta "Dixie Pals" para tocar jazz y la más variada música norteamericana.
Palaviccini fue también el director de la orquesta "Alma Mater" de la Universidad de El Salvador en 1972.


El maestro falleció en 1996 de cáncer en la garganta, pero su legado permanece en los corazones de quienes lo conocieron y compartieron experiencias con él.
Sus canciones suenan en muchas calles, escuelas y casas en el país y seguirá siendo ejemplo para futuros músicos en El Salvador.


sábado, 25 de agosto de 2012

Consejos para los que están pensando emigrar.



Atención salvadoreños aspirantes al puesto de extranjero o inmigrante en un país del primer mundo:

1. Si usted sufre de "mamitis crónica", o sea, que visita a su mamá con frecuencia, a sus hermanos, o siente que la vida no tiene sentido, si no puede vivir sin salir los fines de semana con los cheros a tomar cerveza, a hacer una parrillada, a tomarse unos vinitos, simplemente a verse, o a pasar un rato... ¡NO EMIGRE!

2. Si usted es de los que deja todo lo que está haciendo cada vez que a un familiar o a un amigo le da gripe, diarrea, un soponcio, o cualquier cosa, y sale CORRIENDO a ver qué le pasa… ¡NO EMIGRE!

3. Si usted es de los que por tener un título universitario como de ingeniero, médico, arquitecto, etc., no recoge un cable del piso porque usted es el más CACHIMBÓN … ¡NO EMIGRE!

4. Si está acostumbrado a tener carro nuevo y le monta todos los periquitos, luces, rines y cuanta mierda del mundo consigue que se pueda atornillar o soldar, le recomiendo lo mismo... ¡NO EMIGRE!!!

5. Si piensa que por tener uno o dos “masters”, un PhD, etc., etc., etc., lo van a recibir con los brazos abiertos y todas las empresas se van a caer a sus pies a cuenta de que es lo más cachimbón del mundo y sus alrededores, lo mismo le digo... ¡NO EMIGRE!

6. Si usted nunca ha lavado un plato, nunca ha cocinado ni siquiera un huevo, pasado un trapeador, o planchado una camisa, si nunca ha lavado un inodoro, o nunca ha recogido mierda de perro, etc. ya usted sabe... ¡NO EMIGRE!

7. Si tiene un trabajo estable, una casa o un apartamentito (aunque lo esté pagando), sus hijos van a colegios privados aunque tengan algún compañerito que el papá trabaje en el gobierno... igualito... ¡NO EMIGRE!

8. Si no puede vivir sin las pupusas, frijolitos fritos, atol de elote, pan con chumpe, semita, quesito de capitas con loroco, una Pilsener o una Kola Shampan, etc. etc. Si no venden todo eso al lugar que piensa irse… ¡TAMPOCO SE VAYA!

9. Si le encanta guevoniar en hamaca en alguna playa, saborear un coquito helado, un coctelón de conchas, calamar, camarón, mixto , un ceviche, y un musicón a donde quiera que vaya... ¡QUÉDESE EN SU CASA!

10. Si no puede vivir sin tener sirvienta, guardería para los cipotes, gimnasio, salón de belleza, lecciones de meditación y yoga, té con las amigas…¡NI SIQUIERA HAGA LA MALETA !

11. Si no soporta el frío y le encanta el sol... ¡NO SE ACERQUE A MENOS DE 500 METROS DE UNA AGENCIA DE VIAJES!, ya que, curiosamente, ¡en todos los países civilizados hay invierno, y el mar, a huevo es helado!

12. Si está teniendo problemas con su pareja y se va a vivir a otro país, ¡FIJO QUE SE DIVORCIA! Porque lo más seguro es que “le quemen la canilla" cuando se vaya. Y al que no me lo crea, que haga la prueba… ¡EMIGRE, PUES!

13. Si está acostumbrado a ser el centro de atención y a mirar a los demás por encima del hombro, si lo llaman licenciado o doctor donde quiera que va, si se la lleva de papacito, el más chulo de la colonia, la última Coca Cola del desierto, el sabrosote del 'Club', etc., ¡EMIGRE PA'QUE SEPA LO QUE ES BUENO!

14. Si es de los que piensa irse a la USA con el pasaje de regreso comprado (porsia)... ¡OLVÍDELO, MIENTRAS TENGA ESA EXCUSA, SEGURO QUE SE REGRESA!

CONSEJO: Deje de joder y de quejarse por su situación que hay miles, sino millones, de personas en peores situaciones que la suya.


Quédese en El Salvador tranquilo y enfréntese a su gobierno y su realidad. Trabaje duro, supérese cada día, y disfrute la vida. Aprecie a su familia, dedíquele su tiempo, dele amor y lo que tiene. Lo de afuera no es tan maravilloso como creemos o nos lo quieren hacer creer.

En todo momento tenga presente que a cualquier lugar que se vaya, va a encontrar problemas de todo tipo.

"NO PENSEMOS EN CRISIS, TRABAJEMOS".

Anónimo, me lo enviaron.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Recordando a nuestros inolvidables cómicos de antaño.

Mauricio Driotez y Mario Chávez

Mauricio Bojorquez "Panfilo Apurascachas", y María Teresa Moreira "Doña ´Terésfora".

Carlos Alvarez Pineda, "Aniceto Porsisoca".






Saúl Avelar, "Chilango".





Ezequiel Benito Avila, "El Chele" Avila.

Eladio Velasquez , el payaso "Chocolate".

Lic. Eugenio Acosta Rodríguez "Chico trén", junto a "Nana Yaca".

Guillermo "Albertico" Hernández.

Arístides Alfaro Samper, el payaso "Chirajito".

miércoles, 1 de agosto de 2012

LLegó el Circo a las fiestas de Agosto

Y éstos son los payasos.




El desprestigio de la clase política no es asunto reciente; desde hace mucho
tiempo se refleja en las encuestas. Y aunque el rechazo es generalizado, es en
la juventud, necesitada siempre de ejemplos que la reten, donde el ejercicio de
la política encuentra menos seguidores.


No es bueno que los jóvenes manifiesten esta apatía, pero ¿qué hacer si lo que
nos muestran los políticos les da la razón? En los últimos tiempos, el conflicto
con la Sala de lo Constitucional ha exhibido a los políticos a pecho abierto,
sacando sus más íntimas miserias. A partir de su poco afortunada actuación,
podemos dibujar un perfil del político salvadoreño. Aunque hay honrosas
excepciones, aquí me referiero a los políticos profesionales salvadoreños, es
decir, a los que han hecho de la política una forma de vida y no una plataforma
de servicio. Y de estos enlistamos cinco características básicas y distintivas.

1) CINICO: En primer lugar, para ser político hay que ser cínico. El cínico es
también mentiroso, pero va más allá: miente a conciencia y lo hace sin
inmutarse. Además de mentir, el cínico se caracteriza por cometer actos
vergonzosos sin ocultarse ni sentir el mínimo atisbo de vergüenza. Los políticos
profesionales piensan internamente en un "no", mientras mueven la cabeza de
arriba a abajo diciendo "sí"; están dispuestos a decir que el negro es blanco si
la cúpula de su partido se lo manda. Incluso pueden afirmar que están haciendo
algo para salvar la Constitución, conscientes de que la están violando. Por eso,
para ser un buen político profesional salvadoreño, hay que hablar bien y
proceder mal. El político de oficio es como el billete falso, que hace ladrón al
que lo usa y convierte en estafado al que lo admite.

2) CAMALEON: En segundo lugar, para ser político hay que ser como el camaleón.
Hay que saber adaptarse al medio y teñirse del color que convenga según el
momento. Los políticos de oficio, es decir, los que en el país viven de la
política, llaman a esto "flexibilidad" o "pragmatismo"; aunque, de acuerdo a la
ética, es más bien una falta de principios o de coherencia. El político
profesional se puede aliar con la extrema derecha o con la extrema izquierda,
porque lo que importa es de dónde se puede recibir algo a cambio. Para el
político de oficio, la democracia, más que ética, es numérica. Puede aprobar lo
que antes reprobó porque solo se mueve por interés personal, por miedo o por
fanatismo. Si lo moviera el amor al prójimo o la fe, entonces ya no sería
político.

3)OLVIDO SELECTIVO: En tercer lugar, el político profesional padece de amnesia
selectiva. No tiene memoria para aquello que no le conviene recordar. Con
aparente convicción, puede condenar con firmeza algo que hizo en el pasado o,
por el contrario, puede hoy hacer aquello por lo antes se rasgó las vestiduras.
Así, un político salvadoreño de oficio pudo pasar 20 años sin que le molestara
el manoseo de la Constitución y luego convertirse en su más ferviente defensor.
También pudo decir en un momento determinado que por ninguna razón del mundo
votaría por cierta persona para el cargo de, digamos, Fiscal General de la
República, pero años después darle su respaldo porque, repentinamente, le parece
la persona adecuada.

4) AMIGOS: El político profesional no tiene amigos verdaderos, solo aliados
coyunturales que le sirven para sus intereses. Puede hoy ser de un partido y
pasado mañana convertirse en enemigo de sus otrora compañeros de ideología. De
esta manera, por ver intereses antes que personas, llama "maniobra" a lo que
otros entienden como simple traición. El político profesional, como no tiene
amigos verdaderos, cuando no tiene razones para criticar una postura o una
propuesta, entonces recurre al juego sucio, ataca a las personas para
denigrarlas y así descalificar sus propuestas. Rascan en su pasado, recuerdan
favores pedidos, todo se vale con tal de descalificar al otro.

5) ANTIDEMOCRATICOS: Y, finalmente, al político nacional de oficio no le importa
de verdad la democracia. ¿Por qué le importaría?, ¿por qué respetaría al
conjunto de aquello que desprecia por separado? Cree que las mejores decisiones
las toma la cúpula, y que hay un grupo privilegiado que sabe lo que le conviene
al país.


Estas características de los políticos de oficio son las que han salido a
relucir en el pleito de la Asamblea Legislativa con la Sala de lo
Constitucional. En El Salvador, la política sigue, pues, en manos de una élite,
y por ello la poca participación y falta de interés de la gente. Sin embargo, en
reacción a ese manejo de la política es que se ha dado en los últimos meses una
especie de despertar de la juventud. Ojalá que ese despertar sea algo más que
una breve expresión de rebeldía; ojalá que esos jóvenes sepan encontrar modos
propios, eficaces e inteligentes de expresión y participación, a fin de que
marquen el cambio de una hora que ya ha durado demasiado.

Anónimo, me lo enviaron.

domingo, 22 de julio de 2012

Una aventura en el lago de Ilopango..."El Juelgazo"

Dedicado a “Caliche”, que me animó a escribir esta anécdota.

Yo jamás había escuchado la palabra “juelgazo”, y solo la he escuchado una tan sola vez en mi vida a un pescador del Lago de Ilopango; y nunca más se me olvidó, porque cuando la oí, y por la situación en la cual la escuché, quedó grabada eternamente en mi memoria como el clímax de una aventura de mis andanzas de aprendiz de bohemio adolescente. Este es el relato de esa pasadita.

Cuando tenía unos 21 o 22 años de edad, unos amigos de mi barrio y yo reforzamos al equipo de BKB “Danger Up”, de los hermanos Romero Gaitán que vivían en el barrio San Jacinto de la ciudad capital, que estaba participando en un torneo de baloncesto en la Col Guadalupe de Soyapango. Pues en una de las ocasiones que fuimos a jugar, dos de los encargados del equipo, Carlos y Armando, nos invitaron a echarnos unos tragos después de un partido, en la casa de su hermana, que vivía en dicha colonia.

Pues llegamos a la casa de la hermana y alguien puso una botella de licor, gaseosas y boquitas al centro de la mesa y empezamos a chupar. Como veníamos sudorosos y traíamos sed, la botella no duró mucho tiempo. Así que alguien sugirió que nos fuéramos a bañarnos a Apulo, que estaba relativamente cerca, a refrescarnos y a seguir chupando allá.

Como ya nos sentíamos medio zapatones y con ganas de seguir jalando guaro, dijimos que sí.

Creo que iban Alejandro y David Gutiérrez, Carlos Werner, Carlos y Armando Romero Gaitán y yo. Pues nos metimos todos, como pudimos, en el perol de Carlos, un VW escarabajo color rojo desteñido; más viejo que la ganas de pedir fiado, que necesitaba por lo menos cinco personas para que arrancara el motor: tres para empujarlo, otro más para apretarle los bornes de la batería y el conductor.

Agarramos camino a Apulo, y en el desvío de Ilopango hicimos parada en una cantina e hicimos la cabuda para comprar una botella de Espíritu de Caña. Cuando ya estábamos cerca del Turicentro de Apulo, Carlos nos dice “mejor vámonos hasta la playa de los Chulones que está cerquita de la pedrera, por una lomita. Allí se puede uno bañar más tranquilo porque casi no llega gente.

Creo que a ese lugar le decían "la playa de los chulones" porque era de dificil acceso y desolado, por lo que poca gente llegaba hasta ese sitio y uno se podía bañar hasta sin traje de baño sin que nadie lo viera "chulón".


Pasamos Apulo, sobre la misma carretera, y como a un kilómetro más adelante, parqueó el carro a la orilla y nos dijo: “Aquí es. Bájense del carro y empiecen a bajar la loma por esa veredita. Pero tengan cuidado cuando caminen porque hay un vergo de hojas de chichicaste por todos lados”.

Empezamos a bajar, y cuando llegué al borde del lago, me di cuenta que, quizas debido al origen volcánico del lago había una enorme piedra plana que sobresalía de la ladera en forma horizontal que parecía una enorme mesa, exactamente al nivel del agua. Empezaron a llegar los demás, y nos sentamos en la piedrona con las piernas y pies adentro del agua.


El lago de Ilopango parecía un espejo color azul turquesa por el resplandor del sol y a lo lejos se lograba ver el imponente Volcán de San Vicente en toda su majestuosidad y belleza. El agua estaba fresca e invitaba a echarse un chapuzón porque hacía mucho calor ese día.


El último en llegar fue Armando, quien era el que traía la botella de licor, y ya cuando estaba cerca de donde estamos, nos grita desde arriba de la lomita: “¡SAQUENLA!”, y agarra la botella de Espíritu de Caña del cuello y la lanza con fuerza al agua creyendo que la botella iba a flotar. Pero inmediatamente se fue al fondo del lago.

Al mismo tiempo que la lanzaba al lago, todos tratamos de advertirle que no lo hiciera y le gritamos. ¡NOOOOO!.


Pero ya era tarde. La botella ya iba volando en el aire hacia el agua, y como el desafortunado crucero Titanic, se hundió al fondo del lago. Como era la única botella que habíamos llevado y como todos andábamos sin dinero, lo empezamos a putiar.

-¡Puta Armando, Hoy si la cagaste. Las botellas flotan cuando están vacías, y tienen aire adentro, no cuando están llenas!".
-“Este pendejo pensó que era submarino, que iba a salir a la superficie”.
-“Hoy que ve como le hacés para sacarla porque era la única botella que traíamos y ya no tenemos pisto para comprar otra”.

Armando, al ver que había cometido un error y que la botella no subía, se zambulló varias veces para ver si la sacaba. Pero como era bastante gordo y panzón, rapidito se cansó y se quedó sin aire y salió chapaleando como chuchito de regreso a agarrarse de la piedra en donde estábamos para no ahogarse.

En esos días de mi juventud yo practicaba natación, y me encontraba más o menos en buena condición física, así que también intenté sacar la botella. Pero como el Lago de Ilopango es de mucha profundidad y la ladera es muy inclinada, no pude hacerlo. Así que también desistí de poder alcanzarla después de varios intentos y la dimos por perdida.

Cuando los demas se dieron cuenta que yo tampoco la pude sacar, que era el que mejor nadaba y tenia las mejores posibilidades de sacar la botella del agua se volvieron a ver las caras tristes y agüevados como diciendo: ¡Vaya mierda, ya nos llevó putas, se perdió la botella!

-Todos nos quedamos varios minutos en silencio hasta que alguien dijo: “¡Puta, y hoy qué hacemos! ¿Nos quedamos otro rato o nos vamos a la mierda".
-“Volvamos a hacer la cabuda porque yo tengo ganas de chupar". -Dijo otro-. "Tal vez nos alcanza aunque sea para un medio litro de Muñeco".
–A ver, ¿Cuanto tenes vos?”
- “¡Yo solo tengo peseta!, ¿Y vos?”
- “Yo ando ochenta, pero tengo que guardar para el bus de regreso. ¿Y vos?
- “Yo ando solo un peso”-
“Bueno-
dijo Carlos-. Demen lo que tengan y voy a ir a la cantina de Apulo a ver qué puedo traer, pero se tienen que ir otros dos conmigo para que me ayuden a arrancar el carro".

Se fueron Carlos, quien era el que manejaba, Armando y David a Apulo, y nos quedamos Alejandro, Caliche y yo, bañándonos y lamentándonos que ya no íbamos a seguir chupando.

Como a unos cuatrocientos o quinientos metros de donde estábamos venía por la orilla del lago un cayuco en donde venían pescando tilapias con arpón unos pescadores lugareños y se dirigían en la dirección por donde estábamos nosotros, pero no le dimos la mayor importancia.

Como a la hora después que se habían ido al pueblo nuestros tres amigos, regresaron, y traían una pachita de Muñeco. Y nos dicen: “Solo para esto nos alcanzó el pisto, así que échense un trago chiquito para que alcance para todos, y después nos vamos a la mierda”.
-“¿Y la gaseosa?-
les pregunté, porque yo nunca aprendí a chupar con “boca de paisaje”.
-“¿Cual gaseosa?- me dijo Armando- si apenas nos alcanzó para comprar la pacha"

Cuando fue mi turno de echarme mi trago, me empiné la pacha y me dije: “Ni modo, a aturrar la cara”. Y en lugar de gaseosa, hice un “guacalito” con mis dos manos y agarré un poco de agua del lago y me la tomé para pasar lo carrasposo del alcohol, sin pensar las consecuencias que podría agarrar una infección gástrica o intestinal por tomar agua del lago que pudiera estar contaminada con alguna bacteria. Pero como cuando se anda chupando, uno es bien "pendejo" y todo le “vale verga”.

Cuando ya nos habíamos terminado la pachita y ya estábamos a punto de irnos de regreso, pasaron cerca de nosotros los pescadores que venían en el cayuco y Armando les dice: “Buenas tardes señores. Fíjense que yo tiré una botella de licor aquí y no la podemos sacar. ¿No nos podrían hacer el favor de ver si alguno de ustedes la saca?


-Y el que andaba dentro del agua con el arpón y la careta de buceo, le dice: ¡Ay maistro, todo lo que cae aquí, ya no sale, porque está bien profundo, pero voy a ver si la alcanzo a ver!
Agarró aire en sus pulmones y se sumergió.


No se cuanto tiempo duró dentro del agua, pero me pareció una eternidad.

Al buen rato salió a la superficie bien agitado, jadeante y le dice a su compañero que iba arriba del cayuco: “¡Aquí está, aquí está, ya la vi, pero yo no la puedo sacar. Vos sí podés. Agarrá un buen “JUELGAZO” que vos sí la sacás.

El otro pescador se puso la careta, respiró profundo unas dos o tres veces. Agarró bastante aire, o lo que ellos llamaban “Juelgazo” y se sumergió en dirección adonde su compañero le había dicho que había visto la botella.

Pasó un minuto. Minuto y medio. Dos minutos…y nada. Ni burbujas salían. Entonces nos empezamos a preocupar.

-¡Puta!, ¿Se habrá ahogado este chero?
-¿No se habrá enredado en la lama?
-¡Quizás se metió en alguna cueva y ya no puede salir!

En eso estábamos, cuando de repente, vimos que venía a gran velocidad hacia la superficie la silueta del pescador, que traía en alto, como símbolo de victoria, nuestra botella hundida.


Todos, al unísono, gritamos tan fuerte como que si El Salvador hubiera clasificado a un mundial de futbol. ¡Siiiiiiiiiiiiii!

Alegría total, abrazos, risas y chascarrillos.

Todos les agradecimos a los pescadores su ayuda y los invitamos a echarse un trago con nosotros, pero declinaron la oferta porque no tomaban, y siguieron en su tarea de seguir pescando.

Estábamos felices y eufóricos. No tanto porque íbamos a seguir tomando licor, sino porque habíamos pasado de un estado de lamentación y tristeza, a una sensación de triunfo y alegría porque habíamos vencido al majestuoso lago de Ilopango y le habíamos arrancado desde lo más profundo de sus entrañas un tesoro perdido, que para nosotros, en ese momento y circunstancias, era más valioso que mil cofres de oro y piedras preciosas.

Nos terminamos de beber la botella, cuyo néctar nos supo a bebida de los dioses. Al empezar a caer la noche nos fuimos de regreso a la casa de la hermana de los Romero ,y dejamos en ese paradisíaco lugar una tarde inolvidable para el recuerdo. De allí tomamos el bus de la ruta 13 de regreso a nuestras casas a seguir con nuestras rutinas cotidianas.

De eso ya hace casi treinta y cinco años. Ya mis días de bebedor pasaron a la historia, pero me acuerdo de esa aventura de discípulo aventajado de Baco como que si hubiera sido el día de ayer.

Saludos a David, Alejandro, Carlos Werner y a los hermanos Romero Gaitán, donde quiera que se encuentren y sepan que siempre los recuerdo con mucho cariño. A ver cuando nos echamos otro “Juelgazo” antes que colguemos los zapatos de básquet del todo.

Memo.
Julio del 2012.