sábado, 7 de marzo de 2009

Leyendas de nuestra tierra...La Chinchintora


La chinchintora

Hay en los montes de mi país una culebra llamada chinchin-
tora o zumbadora, su nombre deriva del zumbido que pro-
duce cuando ataca o se defiende lanzando golpes como un
latigo. En verdad, no es venenosa, se alimenta de frutas
maduras de los mismos árboles donde habita.

La chinchintora es de tamaño mediano, delgado látigo de
color verdoso, vive en los árboles y se confunde con los
bejucos. Es una culebra que sólo pelea cuando es atacada y
lo hace hasta vencer o morir. Hipnotiza con sus ojillos de
fuego. Furiosa nadie la detiene y puede matar a un buey o a
una persona con sus golpes. Deja grandes bubas en la piel y
la victima muere poco a poco, adelgazándose hasta quedar
apenas sus huesos; la víctima se enjuta, envejece de la
noche a la mañana.

Los campesinos de mi país, que conocen la valentía de la
chinchintora, descubrieron que el agotamiento, producto de
la pelea o quizás la furia, la hace echar una piedra azul. Si
vence a su contendiente vuelve a tragarse la piedra y se va.

Es una piedra aplanada, de color gris marino, dos pulgadas
cuadradas por lo ancho y un centímetro de grueso. Ante el
sol brilla tanto que ella misma se desgasta en resplandor,
por eso quien la posea debe conservarla envuelta en un
pañuelo para que no se escape su luz. Pocos campesinos
han visto esa piedra, quien la tiene no la muestra ni hace
gala de su posesión para que no le sea robada.

Pero el gran descubrimiento que los campesinos hicieron
sobre la zumbadora o chinchintora es que al ser vencida de
igual a igual en la pelea, abandona la piedra y se la deja al
triunfador. El poseedor de la piedra se vuelve invencible.
Una vez derrotada hay que burlarse, someterla, demostrar
que el vencedor merece la piedra y no ella. La burla con-
siste en cantarle esta canción:

"Te pongo el pie culebra y no me haces nada culebra".

Si la persona baila moviendo la cadera y repitiendo la letra,
es mejor pues la culebra se pone rabiosa y echa la piedra
Acto seguido se le debe poner el pie en la cabeza para
demostrarle que el poder ha pasado a nuevas manos. No es
fácil derrotarla ni hay mucha gente que se atreva, pero en
tantos años muchos campesinos cargan esa piedra, pues los
padres la heredan a sus hijos con la condición que sólo la
ocupen para la defensa.

Hay que aclarar que la chinchintora
no se tiene que matar para que el amuleto no pierda su
fuerza. Por eso se afirma de una persona que no se amilana
ante el peligro, que es brava como una chichintora. Si se
quiere tener la piedra azul hay que arriesgarse pues el reptil
podría salir triunfante, no hay empates, es la única alterna-
tiva, triunfar o perecer. Además, hay que salir en su búsqueda
a los bosques y volcanes gritándole:

"Chinchintora, si sos valiente veni y pelea que te llegó
la hora".

El valiente no debe llevar ningún arma, solamente un taba-
co que le permite confundirla creyendo que se trata de un
tercer ojo, haciéndole difícil hipnotizar a su contrincante.
La brasa del tabaco la confunde, neutraliza su poder hip-
nótico. En todo caso el hombre debe pelear sin armas, mano
a mano, de igual a igual.

Una vez que se oye el zumbido, e! campesino sabe que la
culebra ha aceptado el reto. Comienza a buscarla y a provo-
carla:

"Chinchintora, si sos valiente/no te portes como una lora".

La culebra se tira del árbol y se va acercando. El zumbido
puede interpretarse con estas palabras: "Soy la chinchintora,
¿quién dice que me llegó la hora y que parezco una lora?".

El campesino entonces, una vez percibida la presencia cer-
cana, debe encender el tabaco y quitarse la camisa, que le
sirve de defensa, y sigue cantando con burla: "Esas miradas
para mí no son,/ojos de sapo en la polvazón"; sin dejar de
bailar para que la zumbadora se ponga furiosa y se confirme
la verdad mundial: el que se enoja pierde. Las personas de
sangre fría tienen ventaja para vencer.

La clave es demostrar valor y agilidad para evadir los golpes de la
chinchintora. Luego retirarse triunfante con la piedra en el
bolsillo y entonando la canción: 'Te pongo el pie culebra/y
no me haces nada culebra".

Tomado del libro: "Siglo de O(g)ro" de Manlio Argueta .
Actual director de la Biblioteca Nacional de El Salvador

6 comentarios:

Anónimo dijo...

puse un coment y no salio quiza la reguè

a dijo...

Yo tenia entendidi que la, Chichintora es la, Vibora de Cristal, y que ademàs tiene unas mitologicas patas y manos, es mas bien como un garrobo, pero, en culebra.

Y nadie la puede ver, ya que mata al que la mira, eso me lo conto, mi Padre.

Y lo de la sumbadora esa es otra historia, que hasta donde he oido, se engusana la parte del latigazo, si la persona no muere al instante, muere engusanada.

Historias de mi pais, El Salvador

Saludos.

Anónimo dijo...

mi abuela me decia q era cafe con negro y larga de hasta 3 mtros. la foto que tienes me decia que era la bejuquia.
Que la zumbadora enterraba la cabeza y te pegaba como latigo.
tambien algo asi como tu lo haz escrito! me gusto buena historia

Pablo Salazar

Anónimo dijo...

Si es cierto ami también me dijo mi padre q la vejuqilla es la q si t muerde t vas asiendo flaco y la sumbadora nomas los latinos

Marina Barahona dijo...

Me parece muy interesante la Leyenda de La Chinchintora, quizàs un poco exagerada, pero muy curiosa, me dio por investigar el significado de la palabra Chinchintora, ya que la utilizamos como adjetivo calificativo para las personas enojonas que se irritan con mucha facilidad y empiezan a dar colazos como la serpiente, queriendo matar al que consideran su ofensor. Muy acertada la simbologìa.

Jose Rodriguez dijo...

Pues en fin mis amigos son historias de Nuestros Lindo Pulgarcito de América llamado el Salvador y dejaríamos de ser Salvadoreños si más de una vez no hubiesemos escuchado historias folclóricas.
he leído todos los comentarios y todos son conocidos por muchos con algunas variaciones pero son mínimas