martes, 4 de noviembre de 2008

Cuando el último reflejo funerario

Alisten un par de candelas,
Una magnífica,
Un rosario,
Un cristo y una dolorosa,
Porque esto ya huele a ciprés.
Y no vayan a andar con babosadas
En el velorio,
Porque les juro que ahí nomasito
Me levanto a hacerles muecas de espanto
Para que me recuerden de veras.
No se les vaya a meter la chifladura
de detener las ganas de llorar,
como esas viejas fufurufas
que por andar de melindrosas
al momento de los pésames
les agarra el patatús.
No,
Ustedes por favor
Compórtense como nos han criado
Para sentir hondo a nuestros muertos,
Llorando a moco tendido,
Sin pena porque lo pueda ver la fulana
o don fulanito;
sin que le importe a uno
la cara que se hace para decir
“¡ay Diós mío, por qué me lo quitaste,
tan bueno que era el pobre
y tan sin gracia que se murió”!
Y si tienen conqué,
No dejen de repartir su traguito,
De pachón para que raspe y ayude al desvelo.
Hay que dar también una buena porción de pan dulce
Y café, una buena tarrada de café
Y cigarros en abundancia.
¡ah!...para las rezadoras
no se olviden de preparar los puros
y los cigarros pata-de-cabra,
su gran delirio.
Y si Marito Monge
Viene a cantar los alabados,
Díganle que para el novenario
Él será quien levantará mi espíritu,
Para que no esté pís-pis,
Pensando que la Niña Eduviges
Pueda quitarle el chance,
Pues la última vez,
Cuando se ahorcó Beto Patojito,
Se peleó a medio rezo con Don Cupe,
Sólo porque se le adelantó con el Padre Nuestro.
Y si no alcanzan las mesas
Para los jugadores de Póker y 31,
Vayan a prestarlas donde la Romilia…
Pero cuidadito con decirles que no,
Pues para eso hay suficiente patio,
Que ya regadito
Queda un espacio bien galán.
Ay se compran suficientes naipes españoles,
Aunque no alcance para alquilar las cortinas,
Pero que Torres,
El Chele Mecho,
La Chapuda y Lito Palangana,
Tengan con qué decir
“¡voy 10 al Oro!”
Y no vayan a perder el tiempo
Buscando en el cofre
Las mantillas y los tapados,
Así nomás se dejan ir donde el Sacristán
A encargar los dobles
¡dalán, dalán que digan las campanas!
¡ y no le hace que truene o llueva
pero que no haga falta el incienso!
Y por último,
Si me quieren preparar a mi gusto,
No me pongan saco ni corbata,
Ni talcos en la cara,
Ni brillo a mis cabellos;
Pero si,
Y si no es tanta la molestia.
Que la tajadita de limón
Sea una media luna entre mis labios.




Salvador Juárez

2 comentarios:

Tamen dijo...

La foto de la portada te mandaste memo!

Memo dijo...

Gracias Tamen.