martes, 5 de julio de 2011

Oración a la pupusa salvadoreña

ORACIÓN A LA PUPUSA SALVADOREÑA.
Por: Mauxito Lemus

Dios te salve, pupusa sagrada, de tu seno hemos comido y engordado; eres el maíz que cultivamos, el frijol que nos sustenta, el chicharrón que adoramos, el quesillo que se derrite, el platillo que nos alimenta.

Tú vienes a nuestros hogares queridos, bien doraditas, bien rellenitas, bien calientitas, con curtido y salsa, y hasta con gaseosa.

En tus adentros figuran rellenos extraños, las hay de camarones, de papa o de jamones, de chorizo o de zanahoria, cochinito y papelillo.

Pupusa, en cada pupusería pedimos a la pupusera que se apure, que eche más pupusas y que nos atienda luego, grande ella, dulce afecto a la señora pupusera que nos nutre con gran amor.

Pupusa, tu historia, tan autóctona cuscatleca, reseñas el robo de los hondureños; tú reverencias el acta que te consagró como platillo nacional, y marcas el segundo domingo de noviembre en que la justicia y la libertad nos llevan hacia vos.

Pupusa de mi patria, platillo sagrado de El Salvador, te saborean las nuevas generaciones.

Para tí, el fuego flameante de los polletones, los comales de Ilobasco, los curtidos de Izalco.

Para tí, el respeto de tu pueblo y el toque de sabor, que hoy torteamos para que siempre nos alimentes.