viernes, 17 de octubre de 2008

Desnuda...colaboración de Dago Flores


[I]
la noche tibia se desvela
¡no puede con tanta belleza!
un lienzo blanco cubre tus caderas
y mis ojos
en penumbras
te devoran
juega la tenue luz con tus cabellos
las sombras en tu piel se deleitan
y yo
¡sigiloso!
con el silencio como cómplice
¡tiro del lienzo!

[II]
la ansiedad es traicionera
el temblor de mis manos
me ha delatado:
¡torpe!
¡he quebrado las sombras!
tu cuerpo se da vuelta
una leve brisa
se desliza desde tu vientre hacia tu cuello
gimes
¿me ves en tu sueño?
¿o será simplemente un sonido placentero?
se que me ves en tu sueño
como yo te veo en mi deseo
ese que me empuja la mano
para que tire del lienzo
la noche no se quiere largar todavía
quiere ver mi próximo movimiento

[III]
sin pispileo
la noche se ha quedado atenta
¡tiene miedo!
sabe que si lo logro
revelaré tu belleza

un lucero brilla intenso
¡la noche no parpadea!
mi respiración se detiene
mientras mi mano sigilosa
descubre otros cuatro luceros

busca la luna en su cielo
sus cinco estrellas
no entiende que las uñas de tus dedos
encierran tanta belleza

la noche tiene celos
de mi
de mi deseo
ella con tantas estrellas
no posee ¡lo que yo poseo!

[IV]
palidece la noche
su envidia la corroe
lo que ella creyó eran sus estrellas
son tan sólo luciérnagas que languidecen
mi mano ha removido el lienzo
¡ahora comprendo a la noche!
de punta a punta
sos como la vía láctea
¡llena de vida!
con movimientos leves
tus brazos apenas se mueven
tu respiración apenas se siente
y al igual que en nuestra galaxia
¡todo gira sobre tu vientre!
¡hoy me siento yo galaxia¡
atrapado en la física y sus leyes
la atracción de nuestros cuerpos es inminente
¡sólo espero que despiertes!

[V]
¡quién fuera sembrador
para arar sobre tu piel
hasta encontrar tu manantial
donde calmar la sed!

¡quien fuera herrero
para forjar sobre tu horno
los metales más indomables
con golpes de martillo
a ritmo de deseo!

afuera los árboles aplauden
el viento entona el preludio
de una danza sin lienzos
el sembrador se acerca a la fuente
el herrero prepara su hierro

tu respiración cambia de tono
algo me dice
que el momento se acerca

[VI]
¡desnuda vos!
¡desnudo yo!
desnudos y sin nudos
¡prestos a hacer uno!

[VII]
desnudos los dos
vos dormida y yo al acecho
¡quién fuera fiera
para agazaparse en las tinieblas
de la madrugada que se acerca!
¡quién fuera poeta
para escribir los versos que hacen falta
en esta mañana que despierta!
¡quién pudiera leer estos versos
para sentir en su cuerpo la pasión
el calor
y el deseo!
¡quien no tiene paciencia
y yergue el pecho con fuerza
para evitar que el corazón
se derrame sin su compañera!
desnudo yo
desnuda ella
¡la madrugada no es eterna!

[VIII]
te das vuelta de nuevo
¿qué no me ves en tu sueño?

me das la espalda
y yo veo en ella
juntos al paraíso y al infierno

¿qué es lo se mueve sobre tu cuello?

¡te has despertado y yo sin saberlo!

tu dedo se mueve suave
y me llama insistente

¡el cazador ha sido cazado!
¡y tu dedo es el anzuelo!

a la noche que se marchó le robé las estrellas
y ahora las deposito una a una
con la punta de mi lengua sobre tu cuello

¡generosa la noche!
¡tiene infinito número de estrellas!
y yo sigo depositándolas una a una
en busca de la cruz del sur
¡una de tus constelaciones más bellas!

la crisálida comienza a despertar
¡pronto la mariposa rompera sus cadenas!

[IX]
te reís
pedís más
tus palabras son órdenes
para un marinero en celo

girás a babor
y debo asirme al timón
para no perderme en el horizonte
que se me avecina

callás
y tus manos me guían a proa

¡sos sabia como el deseo!
¡que querés muchas estrellas húmedas
en cada uno de tus senos!

¡y donde manda capitán
no manda marinero!

[X]
mueve la marea nuestra embarcación
el olor a mar abierto
nos rodea

a la deriva
guiados solamente por el viento del deseo
navegamos erráticos
sobre las mismas aguas
sobre las mismás islas
que parecen vírgenes
¡como si fuera la primera vez
que nos conociéramos!

náufragos repetidos
del mismo naufragio
empujamos nuestra embarcación hacia la costa
para que se haga pedazos
en las rocas
y languidezca húmeda
con el vaivén de las olas

dago.

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