sábado, 5 de febrero de 2011

No tenga miedo de amar


Don Gabriel García Márquez escribió en una novela titulada “AMOR EN TIEMPOS DEL COLERA”, en la que pone que el amor no es privativo ni exclusivo de los jóvenes, es por eso que en el mes del amor; en el mes de la regalazón mutua, me atrevo a escribir éstas líneas, que sé que a más de alguno le dará cólera. ¿Por qué escribir sobre el amor, pero el amor maduro, el amor sereno, el amor sensato?

Me contaba una amiga que sus padres se enamoraron ya en la madurez, y según su papá el amor es como una fruta. Cuanto más madura, más sabrosa. Esto no quiere decir que algunas frutas verdes como los mangos no sean deseadas aunque no se coman. Muchos de ellos porque destiemplan los dientes, porque más vienen a ser más que todo un antojo pese a lo tronador que queda con limón y alhuashte.
Los mangos maduros son más dulces.

Muchos jóvenes son atacados furibundamente por el amor, que a menudo confunden con la pasión, el capricho o la rebeldía contra sus padres. Con frecuencia se casan sin estar preparados para esa gran responsabilidad que es el matrimonio, y luego fracasan y dejan inocentes criaturas en el abandono. Esta clase de “amores” no indignan ni encolerizan a la sociedad, excepto al papá de la novia, al que le queda la carga de criar de nuevo a su hija y a su nieto.

En la medida que pasan los años, al hombre y también a la mujer, se les va cerrando las oportunidades de encontrar un amor verdadero.
Según los prejuicios sociales, una pobre soltera que pasa de los cuarenta, es condenada a vestir santos y ser blanco de las burlas de que la dejó el tren. Ellas suelen defenderse, que prefieren quedarse a vestir santos que a vestir bolos como les toca a muchas en nuestro país.

Cuando la mujer pierde el tren y fija sus arrugados ojitos en un mozalbete, la sociedad no le permite que se suba en el último vagón; tiene que subir la ruta de la vida a pié, so pena de ser calumniada de “pervertidora de menores”. Lo cierto es que-y esto lo saben muchos jóvenes-una mujer de cuarenta, sabe más del arte amatorio que una de veinte.
El pueblo no se equivoca que “gallina vieja da mejor caldo”.

El hombre de tercera edad que se enamora de una jovencita lo castigan con el nombre de “viejo verde”, “viejo sinvergüenza”; pero, lo que no saben esos envidiosos y envidiosas es que el amor de los viejos no es verde, sino maduro, y mucho más bueno y jugoso que el de muchos jóvenes. MI mamá se casó a los 64 años y vivió un intenso amor hasta que enviudó. Tengo un mi chero cincuentón que anda como cipote perfumado y entusiasmado, porque, según me cuenta, ha encontrado una cipota cariñosa.

No hay que tenerle miedo a lo que otros puedan pensar del amor, ni debe de importar la edad de los enamorados.
Muchas veces los amores con edades distintas funcionan de mejor manera que aquellos que idealizan en las novelas rosa, que lo que menos tienen es amor, porque al final alguien sale pagando la peor parte.

La mejor medicina para que los años no se apoderen de usted querido lector, es que tenga un amor, una ilusión, algo porqué vivir un día mas. Un amor hace que los días sean más luminosos, que los problemas se disipen, que las amarguras se mitiguen, que los malos recuerdos se olviden, que la vida sonría como si siempre fuera primavera.


No se puede ni se debería vivir sin un amor; es injusto conformarse a vivir los últimos días de la existencia del ser humano si no quiere a alguien. Yo se que las mujeres son las que más se arriesgan a quedarse sin un amor, ya que tiene miedo que sus hijos, sus parientes, sus allegados las critiquen, y por eso sufren en silencio, se conforman con suspirar y soñar; pero, por miedo, no intentan convertir sus sueños e ilusiones.

Las que logran romper la barrera del temor y pasan al lado de la realidad, se dan cuenta que la vida sin amor no es vida y que fue una pena de no haber tomado la decisión de amar lo antes posible.

Nosotros los hombres tenemos miedo de amar. Los más miedosos lo hacen a escondidas, pero los que pierden el temor de ser encarnecidos como “viejos verdes” llegan a vivir una vida linda.

Por eso queridos lectores y lectoras que han pasado los cincuentas, solteros, viudos y divorciados, recuerden lo que dice aquella inolvidable canción de Los Panchos: “Sin un amor, la vida no se llama vida; sin un amor, le falta fuerza al corazón…”

Rafael “Don Lito” Montalvo, de su libro “Historias de Don Lito”.
Domingo 11 de febrero de 1996.



miércoles, 2 de febrero de 2011

Cruel despertar a un mundo de adultos... del Moris.



Este escrito me lo mandaron, pero su autor es El Moris. Lo publico sin su autorización porque desconozco su correo electrónico para pedirle permiso, con la esperanza que no se enoje y que no me vaya a entablar una demanda civil por publicarlo sin su debida autorización o por derechos de autor.

Debido a la guerra civil de El Salvador, en la que perdieron la vida
unas 75,000 personas, miles de Salvadoreños emigramos a diferentes
puntos del orbe creando una especie de Diáspora Salvadoreños
(Salvadoreños de la Dispersión es un término más entendible).
Esta situación trajo consigo una serie de casos y cosas que nos hacen
reir, llorar, pensar, lamentar, regocijar, o simplemente meditar en
nuestras historias de Salvadoreños de la Diáspora.

Algunas historias son tristes y otras alegres, unas de triunfos y
otras de derrotas,unas de indómito espíritu y otras de explotación,
unas de fe y otras de rebeldía ante lo espiritual. No importa cual
sea tu historia, pero si sos Salvadoreño que salistes de el país por
situaciones ajenas a tu voluntad o si voluntariamente emigrastes o te
auto-exiliastes igual tendras más de una historia que contar.

Les contaré a continuación mi primer choque traumático con el idioma
Inglés cuando recién había llegado a la Unión Americana.
Había tenido una suerte de brujo con pata de conejo pendiente del
cuello porque me concedieron la visa en México, donde residí en los
últimos seis meses antes de solicitarla. Allí trabajaba como
dibujante técnico arquitectónico. Por otro lado, mi novia había
emigrado y radicaba en California con su madre, una residente de la
Unión Americana, quién la había traido legalmente.

Era un sueño para mí estar con ella, aunque no me llamaba para nada
la idea de venirme a los EEUU por cuestiones laborales y por orgullo
de estudiante recién egresado de una carrera técnica.
Orgullo de bicho virgo, me decía un amigo de adolescencia.

Pero el amor es bruto y llamativo, y además ensordece a cualquier
joven con las hormonas revueltas y las ganas de aquello... de amar,
malpensado! (bueno eso también)... y las cosas se aceleran cuando ese
amor viene en paquetes como el cuerpo y las pantorrillas de mi novia.
Era un atomizador enbrutecedor de mis dendritas cerebrales.

Asi que llegué a este país con visa y vía aerea con otros cuatro
Salvadoreños. Ninguno de nosotros pasaba de 22 años y eramos solteros
empedernidos pero no por feos, sino más bien eramos solteros
circunstanciales, y virgenes forzados y forzosos, productos de una
guerra causante de celibatos indefinidos e indeterminados.

En la Embajada Americana en México, dijimos que vendríamos solamente
por un fin de semana a McAllen, un pueblo fronterizo de Texas a hacer
unas compras y a un Congreso Juvenil Cristiano. Por momentos temía
que nos caería un rayo por la gran paja inventada. Pero yo razoné que
Jesús también fué refugiado ilegal en Egipto en su infancia y
adolescencia. Accallé mi conciencia transera.
"El fin justifica los medios", me susurraba Maquiavelo en mi oido
derecho.

Antes del viaje épico, todos radicabamos en una ciudadela de calles
chiclosas durante el invierno llamada Montemorelos, Estado de Nuevo
León, México. Con la visa concedida, después de viajar en avión, y
ubicados en tierras gringas, en el areopuerto, sobrevivimos el
cuestionamiento de la agente de la migración. Nos preguntó cuanto de
dinero traíamos.... la vacilamos haciéndole creer que traiamos el
doble de dólares de lo que en realidad teniamos.
Atrevidamente doblé los billetes y dejé el billete de encima sin
doblar. Era una ilusión óptica para que la cuenta nos favoreciera.
Conté los billetes uno tras otro ante sus ojos.
Me jugué la vida en ese truco de manos.
La gringa me quizo tomar "el paquete de dólares".
Le dijé algo asi como "iris okei, leme count tu mi", pues yo era el
de re;aciones públicas, el que hablaba, me sentía bilingue pero más
me sentía primo del mago Huddini o Jodini como se llamará.
Fuí muy sagaz y de sangre fría.
Sonreía con la oficial mientras contaba el dinero frente a ella.
Yo me miraba fresco y tranquilo como una monja al amanecer.
Eran momentos de tensión y de jugármela todas, las nachas, el destino
y la suerte era ahora una realidad. Sin embargo ese acto lo había
repetido unas quinimil veces con mis amigos desde antes de salir de
México. Pero pasé la prueba de Hollywood, como le habíamos llamado, y
ahora ya estabamos en tierra Americana.

Ya estando acá teníamos un hambre de chuchos gringos aguacateros
abandonados en tierra de nadie. Después de entrar a un restaurante
nos dimos cuenta que el menú estaba en perfecto Inglés.
No entendíamos nada. A lo único que le atine fue a la parte que
leía "hot-dog and sodas". Mis amigos me dijeron que ordenara porque
yo era el bilingue y el más sabido de asuntos gringos.
En esos momentos me sentí un trotamundos cualquiera con su banda de
Gitanos demandantes y hambrientos.
En ese momento, yo recordé a Don Chepe, el "jotoyero" del pueblo (el
que vendía hot-dog in my little township, para que me entiendan los
agringados que leen esta historia, inútiles monolingues!)...recordé a
los "jotois" como les deciamos allá en mi pueblo a los hot-dogs.
Me sentí inspirado por la Divina Providencia y capaz de hablar hasta
en Chino.

Dirigí la mirada al mesero y traté de ordenar con el mejor acento que
pude...dijé algo asi como "fais jotois and fais sodas". El gringo me
miró desconcertado y en sus ojos pude ver la ansiedad de querer saber
en que hijueputa idioma yo le estaba hablando u ordenando mi orden de
comida. Detecté en sus ojos la confusión cerebral del que no sabe
porque él que le habla lo confunde más hablando que quedándose
callado. Casi se conmociona él y yo pasaba por igual peligro.
Conmoción cerebral de mierda, pensé. "Quiero mis cabrones jotois",
pensé. "¡Puta poseemos problemas!", pensé inmediatamente al ver que
el gringo trabó sus ojos azules por no enterderme ni pepas.
Mis amigos se codearon y mis pendejas orejas se calentaron y se
enrojecieron. Repetí la orden con diferente acento. "¡Más tipería!",
me dirian ellos más tarde, pero esta vez el gringuillo no aguantó y
se sonrió diciendo algo indescifrable para mis oidos.
Ni yo le entendía ni mucho menos el figuraba lo que le decía.
Tuve que hacerle señales para dibujar el pan del "jotoi" en el aire.
Le hice sonidos de cuche desesperado para darle a entender que el pan
dibujado llevaba longaniza de cerdo.
Se me vinó una manera más práctica de darle a entender mi confusa
orden pero no lo hice por ser muy arma de exhibicionista degenerado.
Pero por momentos casi se la enseño para que viese la similitud entre
el hambre y el deseo que me mataba.

Los cuatro vagos se estaban carcajeando y después de encachimbarme me
salí del restaurante en ayunas pero feliz porque en aquel momento mi
corazón dictaba a mi estómago una dieta basada en unas bellas
pantorrillas blancas y un cuerpo fenomenal que distaban a unas 2000
millas (además me salí quería reirme de mi mismo y de la situación en
la que me había metido por no saber ni pepa de Inglés).

2000 millas: para mi ese número era solamente cuestión de horas en
carro....... Hoy día cuando pido un hotdog con soda casi siempre lo
hago al lado de ella, y le cuento que en más de alguna ocasión su
silueta me sirvió de dieta obligada en un mundo donde si no le
entienden a uno es porque tienen problemas de audición, y uno tiene
problemas del corazón entusiasmado por un par de pantorrillas y demás.


El Moris Mono-lingue (Enero 30 del 11)

domingo, 23 de enero de 2011

domingo, 9 de enero de 2011

MEMOrias de la U.

¡PELO, PELO, PELO!

Yo ingresé como estudiante de primer ciclo a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional en el año de 1973, un año después de que el entonces presidente de El Salvador, el coronel Arturo Armando Molina, decidiera cerrar la Universidad unos meses antes, aduciendo que era centro de subversión en contra del gobierno de la república.

Cuando el rector, los decanos y demás autoridades universitarias recibieron de nuevo las instalaciones de la U, se llevaron la desagradable sorpresa que gran parte del material didáctico utilizado había sido destruido o robado. Las camas que usaban los estudiantes residentes, los pupitres, los pizarrones,los utensilios de la cocina y de la cafetería, el material de los laboratorios de medicina, de química y farmacia, de física, las prensas tipográficas de la imprenta,los sillones de la barbería y hasta los escusados habían sido robados por los mismos cuerpos de seguridad encargados de “vigilar y cuidar” la Universidad.

Aún así, en esas condiciones, maestros y alumnos iniciamos el ciclo escolar con gran entusiasmo pues se había recuperado el primer centro de estudios para cumplir su función social de ser formador de profesionales en todas sus ramas, tanto científicas como humanísticas para beneficio de nuestro país.

Yo estaba sumamente entusiasmado pues iba a iniciar una nueva etapa educativa en mi vida, y había vuelto a encontrarme con muchos ex compañeros del Instituto Nacional en pasillos, aulas y auditorios de la Universidad. Todo el ambiente universitario me parecía agradable: las clases, los profesores, los compañeros, las tareas, etc. todo. Pero había algo que realmente me atemorizaba…el grito de ¡PELO, PELO, PELO! en las afueras de las aulas

Antes que la Universidad fuera cerrada por el gobierno, se tenía la costumbre que los estudiantes de segundo año le dieran la “bienvenida” a los nuevos estudiantes, y ese recibimiento era en una mezcla de "bautismo y tortura" que consistía en pelonearlos para que todo mundo se diera cuenta que ya eran estudiantes universitarios.

Los estudiantes de segundo año se apostaban en las salidas de las aulas de los alumnos de primer año y no los dejaban salir a menos que se dejaran que les metieran las tijeras en el pelo y los dejaran todos “chachajeados” y se fueran en esas condiciones a sus casas para que la gente se burlara de ellos; o no tener más remedio que irse inmediatamente a la barbería para que le terminaran de rapar la cabeza y lo dejaran a uno como cabeza de pinga.

En esos años, nadie andaba pelón. Solo los ladrones, los locos o los que tenían piojos en la cabeza andaban el coco rapado. No como ahora que se ha convertido en moda. Así que por eso los estudiantes de primer ciclo tratábamos la manera que los estudiantes de segundo año no nos fueran a agarrar en buruca y a la fuerza, y nos corríamos o nos saltábamos por las ventanas para que no nos agarraran.

Había unos que se les oponían y se ponían bélicos, pero poco o nada podían hacer contra un grupo más numeroso, y terminaban pelones y verguiados. Yo, por si las moscas, cada vez que iba a clases, llevaba escondido un gorrito en el pantalón, por si me agarraban y me peloneaban. Así no sufriría tanta vergüenza de irme de regreso a mi casa todo chachajeado.

Habían pasado casi tres semanas de clases y mi larga y frondosa cabellera seguía virgen e inmaculada, pues cada vez que veía un grupo de segundo año me les escondía y me les corría, y además ya habíamos entrado de lleno al estudio y se asomaban las primeras evaluaciones y parciales, y había disminuido el acoso de los de segundo año, así que me sentía salvado. Pero como "a todo chumpe se le llega su Navidad”, un día me torcieron.

Un sábado que estaba recibiendo clases en el auditorio del Paraninfo universitario, llegó un grupo como de cien babosos de segundo año y cerraron todas las salidas del auditorio. No nos tocó otra más que salir uno por uno a que nos esquilaran como ovejas. No sé cuantos cabrones me metieron su tijera. Lo único que les pedí fue que no me fueran a puyar. Me dejaron unas mechas de pelo por la oreja izquierda, otras por adelante y otras por atrás Y el gorrito que andaba escondido en la bolsa del pantalón, a huevos,lo tuve que estrenar. Y echándole putiadas a medio mundo me fui corriendo a la barbería universitaria a que me cortaran las últimas hilachas de pelo que todavía me colgaban.

Cuando llegué a la barbería había una cola como de diez estudiantes de todas las facultades: de derecho, de medicina, de humanidades, de ingeniería, etc. que también los habían peloneado y estaban esperando turno. Me puse el gorro que andaba en el pantalón sobre mi pelona cabeza y me fui caminando aceleradamente sin voltear a ver a nadie para evitar las miradas de la gente para no sentirme más agüevado, tomé la ruta 11 y me fui derechito a mi casa.

Cuando llegué, mi mamá me echó una mirada como diciendo “pobrecito”, pero alcancé a ver una sonrisa burlona disimulada en sus labios.

Todo el fin de semana no salí de mi casa para no ser changoneta de mis cheros de barrio, pues ya sabía como eran de jodiones y no quería que me estuvieran poniendo apodos por andar pelón.

Pero el huevo más grande vino cuando me presenté el lunes siguiente a trabajar.

En esos días yo trabajaba en una compañía que fabrica ventanas y puertas de aluminio muy famosa, y tenía una posición importante pues era el encargado del departamento de ventas al exterior; y desde que llegué, mis jefes y subalternos y compañeros de trabajo se reían de mí. Precisamente ese día lunes vendría un importante cliente potencial desde Costa Rica a visitarnos, el cual, la gerencia donde trabajaba, me había dado instrucciones de atenderlo personalmente para cerrar el negocio.

Yo me sentía avergonzado de andar pelón y que tuviera una primera mala impresión de nuestra compañía al ver que la persona encargada de tan importante venta fuera un cipote pelón, cara de maleante. Así que me sentía nervioso y un poquito temeroso del encuentro con el futuro cliente, más aún que tenía la referencia que se trataba de un importante gerente de una compañía constructora.

Cuando mi secretaria me anunció que nuestro cliente había llegado a mi oficina, las manos me sudaban y el corazón me palpitaba aceleradamente. Cuando él entró, respiré profundo, pero al verlo, exhale con gran alivio al descubrir que mi cliente tenía la cabeza más pelona que Kojak.

Mi cliente al verme se sonrió conmigo y me dijo en son de broma y para cortar el hielo: "¡no tenía que raparse la cabeza solo para recibirme!". Nos reimos juntos, le conté mi historia del porqué andaba pelón, agarré confianza con él y llevé a cabo la venta. La gerencia me felicitó por mi trabajo y ese mismo día decidí dejar de usar el gorrito que andaba puesto para ocultar mi pelona hasta que me creciera el pelo nuevamente.


Pasó volando el primer año de universidad, llegó el tercer ciclo y con él también llegó mi turno de desquitarme la peloneada que me habían dado el año anterior con los de nuevo ingreso de ese año.


Le quité las tijeras de costurera de mi mamá que guardaba en la vieja máquina de coser Singer y me fui para la U a quitar pelo. Dicho y hecho, ya andaban mis compañeros de segundo año gritando ¡PELO; PELO; PELO!, el mismo grito que me había causado terror el año anterior. Hoy era yo el que me unía a la mancha brava de peluqueros principiantes de segundo año con sed de venganza.


No recuerdo a cuantos les corté el pelo, lo que me acuerdo es que se me hicieron ampollas en los dedos de tanto cotarle el pelo a los de nuevo ingreso. Tampoco recuerdo cuantas putiadas me cayeron, pero me valía chonga lo que me dijeran, la cosa es que me sentía satisfecho por haberme desquitado de la peloneada del año anterior.


El siguiente año, las autoridades universitarias prohibieron a los estudiantes el querer cortarles el pelo a los de nuevo ingreso, bajo pena de expulsión porque se habían excedido demasiado pues ya no solo le cortaban el pelo a los hombres sino también que hasta las mujeres, y las que no se dejaban le echaban harina y les quebraban huevos en la cabeza. Así que esos que les cortaron el pelo y no se pudieron vengar, se quedaron mordidos.


Desde entonces, en los pasillos y corredores de la U, dejó de oirse el grito aterrador de ¡PELO; PELO,PELO!






miércoles, 5 de enero de 2011

En El Salvador solo vive gente rica.

A un amigo salvadoreño que reside en los Estados Unidos, vía correo electrónico le planteé la siguiente pregunta: ¿Por qué los salvadoreños somos pobres?

La respuesta de mi amigo que vive en EE.UU fue la siguiente.:

¿Cómo puedes llamarte pobre, cuando eres capaz de pagar por un galón de gasolina más del triple de lo que pago yo?

¿Como puedes llamarte pobre cuando te das el lujo de pagar tarifas de electricidad, de teléfono y celular un 80% más caras de lo que me cuestan a mí?

¿Como puedes llamarte pobre cuando pagas comisiones por servicios bancarios y tarjetas de crédito del triple de lo que aquí nos cuestan, o cuando por un AUTO que a mí me cuesta 10,000 dólares tú puedes pagar por el mismo el equivalente a 20,000 dólares.

Nosotros sí que somos pobres, los habitantes de La Florida. Por eso el Gobierno Estatal, teniendo en cuenta nuestra precaria situación financiera, nos cobra sólo el 2% de IVA (hay otro 4% que es Federal; total = 6%) Y no 13% como a ustedes los ricos que viven en El Salvador.

Además, ustedes son los que tienen impuestos de lujo como son:
- Los de la gasolina y gas, alcohol, cigarros, cigarrillos, cerveza, vinos, etc. alcanza hasta el 320% del valor original.
- El FOVIAL que es el gobierno el que decide adonde utilizarlo y curiosamente lo aplican en las carreteras y no en las ciudades que es donde más vehículos circulan y donde se encuentra el 70% de la población.
- Impuesto sobre las ganancias (impuesto sobre las utilidades y sueldos).
- Impuesto sobre automóviles nuevos.
- Impuesto a los bienes personales (impuesto a los bienes de las empresas).
- Impuesto por uso de automóvil.


Y dichoso que todavía te das el lujo de pagar un 13% de IVA por estos impuestos, además de todos los tramites y pagos nacionales. y si a esto le agregamos que el gobierno inventó que la pequeña empresa anticipara “el pago a cuenta” que es un anticipo del pago sobre la ganancia neta, claro como pequeños empresarios ricos que son saben de antemano que obtendrán ganancias y por si fuera poco este anticipo se calcula sobre el ingreso o venta bruta, o sea que les incluyen los costos y los gastos, mientras que aquí en los EEUU tan pobres como somos, del impuesto sobre la renta que nos cobran nos descontamos un alto porcentaje del impuesto pagado en calidad de VA para evitar pagar dos impuestos similares.
En EEUU los que más ganan como los bancos pagan grandes impuestos para subsidiar a la gran mayoría de la población pero en tu país, los bancos prácticamente no pagan impuestos

Porque si ustedes no fueran ricos, ¿qué sentido tendría tener unos impuestos de ese calibre? ¿POBRES?, ¿de dónde? Un país que es capaz de cobrar el IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y A LOS BIENES PERSONALES necesariamente tiene que nadar en la abundancia, porque considera que los negocios de la nación y de todos sus habitantes siempre tendrán ganancias, a pesar de saqueos y asaltos, mordidas, terremotos, sequía, invierno, arenales, corrupción, saqueo fiscal e inundaciones y, por supuesto, de seguro que todos deben de ganar muchísimo.

Los pobres somos nosotros los que vivimos en la USA que no pagamos impuesto sobre la renta, si ganamos menos de $3,000 dólares al mes por persona (más o menos $ 22,500.00).


Y ahí en El Salvador pagan guardias privados en bancos, condominios, etc. mientras nosotros nos conformamos con la pública. Ahí hasta envían a los hijos a colegios privados y mira si seremos pobres aquí en EE..UU., que las escuelas públicas te prestan los libros de estudio, previendo que no tienes con qué comprarlos, en cambio en El Salvador todos hay que comprarlos.
Somos tan pobres que todas las escuelas públicas cuentan con transporte gratis para los alumnos, ya que el estar pagando transporte para ir a la escuela ocasionaría el ausentismo escolar

A veces me asombra la riqueza de los guanacos que piden un préstamo cualquiera, y son capaces de pagar 18% anual de intereses, como mínimo si le incluimos las comisiones. ¡¡¡ ESO ES SER RICO!!!
No como aquí, que apenas llegamos al 8% (generalmente 7.8%), justamente porque no estamos en condiciones de pagar más.

Haz la cuenta. ¿Quién es el rico, y quién el pobre? Por último, más del 20% de la población económicamente activa en El Salvador no trabajo , aunque el gobierno diga otra cosa, porque le llama trabajo a los vendedores ambulantes y a los que ensucian los vidrios en los semáforos.

Aquí, en cambio, sólo hay un 4% en la misma situación. ¿No te parece que el vivir sin trabajar es un lujo que sólo los ricos se pueden dar? Vamos hermano, te quedaste en EL SALVADOR porque eres RICO. Son los pobres como yo los que nos vinimos a probar suerte a otros lados.

Me contaron también que a los funcionarios públicos les paga el pueblo una gran cantidad de sueldo. Sin contar viáticos, movidas con los españoles, comisiones sobre comisiones, etc... Qué envidia ¡¡ESO SÍ ES VIVIR EN LA RIQUEZA!!


Bueno viejo, te mando un abrazo y ahí luego me cuentas cómo les va con el nuevo presupuesto y al gobierno, lo que sí es seguro es que les aumentaran más los impuestos. Pero no te preocupes, que la inflación te los va a diluir.
Pero bueno, eso es lo de menos, cuando se tiene la plata para pagarlos. Ya viste como el 15 de Septiembre le dieron un gran aplauso al presidente en su discurso.
Además, eso es lo que hay que pagar por vivir en el mejor lugar del mundo y tercero donde la gente se siente más feliz en el planeta.

Aténtamente:
Tu pobre amigo inmigrante.

Anónimo, me lo enviaron.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El año viejo

¡QUE LA PAZ, LA DICHA Y LA FELICIDAD REINEN EN SUS HOGARES PARA TODOS USTEDES EN EL 2011!

¿FELIZ AÑO NUEVO!

viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Cómo se dice Feliz Navidad en...?

¿Cómo se dice Feliz Navidad en ....?

ÁRABE:Idah Saidan Wa Sanah Jadidah
CHINO:(mandarín)Kung His Hsin Nien bing Chu Shen Tan
ESQUIMAL:Jutdlime pivdluarit ukiortame pivduaritlo!
FRANCÉS:Joyeux Noël
GRIEGO:Kala Christouyenna!
HAWAIANO:Mele Kalikimata
HEBREO:Mo'adim Lesimkha. Chena tova
HINDÚ:Shub Naya Baras
HOLANDÉS:Vrolijk Kertfeest en een Gelukkig Nieuwjaar!
INGLÉS:Merry Christmas
IRAQUÍ:Idah Saidan Wa Sanah Jadidah
ITALIANO:Buone Feste Natalizie
JAPONÉS:Shinnen Omedeto Kurisumasu Omedeto
NAVAJO:Merry Keshmish
PAPIAMENTO:Bon Pasco
PORTUGUÉS:Feliz Natal
RUMANO:Sarbatori vesele
RUSO:Pozdevlyayu s prazdnikom Rozhdestva is Novin Godom
VIETNAMITA:Chung Mung Giang Sinh
YUGOSLAVO:Cestitamo Bozic